Como directora de
recursos humanos de Cosmopolita S. A., Marcia Guerrero enfrentaba un desafió:
transformar el departamento de recursos humanos, de órgano tradicional,
burocrático y operacional, en un componente estratégico de la empresa. En
consecuencia era necesario poner en marcha tres medidas: focalizar el DRH en el
negocio de la empresa, reforzar las actividades estratégicas y esenciales, y
separar algunas de sus actividades burocráticas y operacionales, como
procesamiento de nomina, control de transporte de personal, seguridad
industrial y cafeterías. Estas actividades deberían ser atendidas por terceros:
empresas especializadas que las ejecutarían mejor y a menor costo que el DRH.
Por tanto, debía localizarse en el mercado de empresas que garantizasen menor
costo y mejor calidad en los servicios subsidiarios.
La idea básica era
depurar el DRH para agilizarlo y flexibilizarlo, de modo que se concentrara en
lo esencial: examinar los asuntos estratégicos relacionados con las personas.
Así, el DRH descentralizaría las operaciones y centralizaría el control de los
resultados. Guerreiro reunió a los empleados de su departamento para
intercambiar ideas, definir objetivos y diseñar proyectos para conseguirlos,
pues querían que todos participaran en esta transformación. ¿Qué haría usted si
estuviese en el lugar de Marcia Guerreiro?
Cuando las organizaciones
son exitosas, tienden a crecer o, como mínimo a sobrevivir. El crecimiento
exige mayor complejidad en los recursos necesarios para ejecutar las
operaciones, ya que aumenta el capital, se incrementa la tecnología, las actividades
de apoyo, etc., además provoca el aumento del número de personas y genera la
necesidad de intensificar la aplicación de conocimientos habilidades y
destrezas indispensables para mantener la competitividad del negocio, así se
garantiza que los recursos materiales, financieros y tecnológicos se utilicen
con eficiencia, eficacia, y que las personas representen la diferencia
competitiva que mantiene promueve el éxito organizacional: constituyen la
competencia básica de la organización, su principal ventaja competitiva en un
mundo globalizado inestable, cambiante y competitivo en extremo.
Para movilizar y utilizar
con plenitud a las personas en sus actividades, las organizaciones están
cambiando los conceptos y modificando las prácticas gerenciales. En vez de
invertir directamente en los productos y servicios, están invirtiendo en las
personas que los conocen y saben cómo crearlos, desarrollarlos, producirlos y
mejorarlos. En vez de invertir directamente en los clientes, están invirtiendo
en las personas que los atienden y les sirven, y saben cómo satisfacerlos, y
encantarlos. Las personas constituyen el elemento básico del éxito empresarial.
La estrategia constituye el plan general o enfoque global que la organización
adopta para asegurarse de que las personas puedan cumplir la misión
organizacional de manera adecuada.
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